No tengo muy en claro qué escribir. Quiero hablar sobre qué significa vivir en el exterior. Pero me surge la pregunta: ¿son seis meses suficientes para decir 'viví afuera'? ¿Cuánto es el tiempo necesario para poder decir 'viví afuera'? ¿Un año, cinco, diez? Conozco las calles de memoria. Y cada vez más, gracias a mis -últimas- asiduas caminatas por barrios que hasta ahora, eran casi ajenos. Aprendí rápido cómo moverme en esta ciudad: sus costumbres, sus horarios, sus transportes, sus modismos y manías. Y, sin embargo, cada vez que escucho un acento argentino, me doy vuelta y miro a ver quién es esa persona. O me sonrío y entro, no importa si tenga hambre o no, cuando encuentro un lugar donde venden empanadas -no importa de qué-, alfajores de maicena, yerba, fernet y bon o bon. ¿Estoy de paso? ¿Cuándo empezás a sentirte 'local'? Leo los diarios, adoro las patatas bravas y recorro Passeig de Gracia como si fuera Cabildo, pero no. Soy plenamente consciente de que seis meses no son suficientes. Que es una especie de 'próximamente', un mojón, una muestra de lo que puede llegar a ser, de lo que puedo llegar a encontrar acá si en algún momento decido volver, esta vez por un poco más de tiempo.
No, no quería escribir esto. Quería hablar de esas pequeñas cosas que nos alegran y de esas pequeñas cosas que nos quedan grabadas en la memoria como si fueran incuestionables. No, una cosa no tiene que ver con la otra, lo sé. Pero era sobre lo que quería escribir. Quizá para la próxima.
Por último, y relacionado con lo anterior, otro pequeñísimo homenaje, a alguien tan importante para nuestra 'argentinidad'. Una tristeza enorme:

No hay comentarios:
Publicar un comentario