Un amigo, que se autocalifica como 'nómade por naturaleza', me escribe:
"No importa mucho dónde vayas, sino quizás lo que estás dispuesta a encontrar en el viaje.
Dejá ir todo, cerrá los ojos e imaginate por un momento que no tenes raices, que no tenes que volver a la argentina, que ni siquiera conoces ese lugar..."
Y me viene de bien. Porque no estoy volviendo a encontrar lo que encontré en la primera parada del viaje -Edinburgo, vale recordar. No sé tampoco cuánto fue real, cuánto le estoy poniendo a la ciudad, cuánto fue por ser la primera parada y venir con todo el envión de finalmente empezar esta modesta travesía.
Creo, a pesar del aplastamiento momentáneo del ánimo, que ya voy a encontrar esas caras conocidas -aún desconocidas- que tanto estoy ansiando ver.
[lo que suena]
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